Toda la información sobre bodas en Internet

Los novios antes de la boda III

Ambos novios

Unos meses antes de la boda, deben apuntarse a clases de bailes de salón para estar preparados para el gran baile nupcial y causar buena sensación ante la atenta mirada de todos los invitados. Evidentemente, si ambos novios son expertos y avezados bailarines, este trámite sobrará.

Unos días antes los novios deben conversar sobre lo que esperan del día de la boda, tener ensayado el guión de la ceremonia y de la boda en general, el protocolo, la atención a los invitados, hablar sobre las personas que el otro novio aún no conoce, etc. Todo para que haya las mínimas sorpresas y sí las hay, que sean todas agradables.

Dos días antes conviene que ambos novios conversen sobre el paso que van a dar, se declaren su amor y se ilusionen con su vida en común. Todo el romanticismo que se ponga en ese día no sobrará.

Y el día antes, es preferible que los novios no se vean ni se pongan en contacto a no ser que sea demasiado necesario, y si lo es, siempre a través de intermediarios. El no ver al otro novio, potenciará el deseo de encontrarse el día de la boda, la añoranza y hará más mágico el instante en el que el novio reciba a la novia en el altar, o en la antesala del ayuntamiento. Y ese toque de misterio, de sorpresa y de desconocer los movimientos del otro, añade mas emoción.

En caso de que los novios ya convivan juntos, sería aconsejable pasar ese día previo en casa paterna, y en su defecto en casa de un amigo.

Ese día, los novios pueden, siempre por separado, dedicarse al relax: escuchar su música preferida, dar largos paseos, tomar un buen baño o someterse a una larga sesión de masaje o de Spa. Compartir el día con la familia directa para estar arropado por ella tampoco es mala idea.

Por último, en la noche anterior, los novios deben dormir mucho y bien, a pesar de los nervios. Poner dos o tres despertadores, aunque parezca exagerado, tranquilizará para no estar toda la noche pendiente de no dormirse. Y por la mañana, es bueno despertarse con música relajante, procurando que nadie ponga nervioso al novio o novia. Todo ha de ir controlado y sin excitación.