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¿Cuándo
casarse? III
Como
ventajas de celebrar el la boda y el posterior banquete en forma
de almuerzo destaca la de no obligar a los invitados foráneos
a pernoctar con los inconvenientes que eso tiene, pudiendo volver
a sus lugares de origen en el mismo día. Otra virtud es la
poder ofrecer una comida más cargada que durante la noche,
dónde los estómagos se resienten más.
Asimismo,
los salones, carpas y haciendas suelen hacer mejores precios para
el día que para la noche, que obliga a pagar más a
empleados y servicio.
Pero
esta elección suele venir ya decidida en muchas ocasiones
por la combinación Iglesia-Ayuntamiento-Juzgado y restaurante
o salón de banquetes, que ofrecen sus horarios libres y son
los novios los que deben ajustarse a ellos. Recordemos que en ciertos
templos con renombre hay listas de espera de años, y los
hoteles de más prestigio tienen sus agendas comprometidas
en iguales plazos.
La
noche, además de su elegancia -lo que arrastra a la de los
invitados- permite unir naturalmente el banquete con la posterior
fiesta en forma de baile. En un almuerzo queda forzado ponerse a
bailar a las 7 de la tarde. Por no citar que muchos invitados, si
se hace en sábado, no tendrán que ausentarse de sus
obligaciones laborales.
De
cualquier manera, esta es una elección que debe tomarse atendiendo
a las necesidades de organización, invitados y logística.
Si queda margen para la elección, dependerá del gusto
de los novios, como quieren pasar el día de su boda y cuanto
quieren que dure toda la fiesta.
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