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El
menú de la boda
Como
hemos relatado en otros apartados, el banquete suele ser el recuerdo
más perenne que queda en los invitados. Son frecuentes los
comentarios del tipo de "en la boda de ... comimos mal"
o "cuando se casó... fue un desastre de banquete".
Incluso los hay que se sienten estafados si realizan un generoso
regalo a los novios y la comida o cena es pésima.
La elección
del menú vendrá condicionada en gran parte por si
la celebración se realiza a mediodía o por la tarde,
aconsejándose platos más ligeros por la noche y concediendo
la licencia de comidas más espesas en el almuerzo. Aunque
en los últimos tiempos no se suele apreciar sensibles diferencias
en las composiciones.
Otro condicionante
es el de si sirve previamente un cóctel a la comida o cena,
lo que permitirá hacer más ligera la posterior comida.
El marisco,
carne y pescado no suele fallar en ningún menú. Suele
ser costumbre últimamente el cóctel de marisco, bien
en copa, hojaldre relleno o en cubierta de melón.
Los mariscos
según el presupuesto pueden ir desde los clásicos
langostinos y gambas, hasta langostas, centollos y bogavantes. Aunque
los invitados suelen contar con el marisco, cada vez más
se convierte en vulgaridad que predomine en la composición
final. Incluso en ciertas celebraciones, por el mal gusto de tener
que usar las manos, se prescinde de él.
En pescados,
la estrella muy repetida es la lubina , y en su defecto el rape.
Aunque siempre hay pescados alternativos muy sabrosos, pero no valorados
suficientemente. Otros productos de la mar de moda es el mero salvaje
y la merluza.
En cuanto
a la carne, en este apartado suele haber más variedad, a
pesar de que sirven de ejemplo seguimiento las bodas reales: Ahí
se explica la incorporación de los capones, faisanes , patos
o venados. Según zonas, lo más acostumbrado es el
cordero o lechazo. Se impone también el pollo de corral y
la pularda.
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