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Elementos
de la mesa del banquete
Entre los
utensilios propiamente para comer no debe faltar el bajo plato que
puede ser metálico o de porcelana. Encima se sitúan
los diferentes platos que según el menú se colocarán
a la vez o de uno en uno. Al lado derechos se colocan los cuchillos
y cucharas, y a la izquierda los tenedores. Estos cubiertos se sitúan
y utilizan en el orden de los platos, de fuera para dentro.
Enfrente
de los platos estarán ubicados los cubiertos de postre y
ambos lados de estos, el plato con el pan y la tarjeta del menú,
y detrás las copas de agua, vino tinto, vino blanco y de
licor (si se va tomar en el mismo sitio). Por último, detrás
del todo, estará la copa de cava.
Adicionalmente
podrán presentarse otros elementos como una pequeña
vasija de agua perfumada para los casos en los que puedan mancharse
las manos, aunque es preferible no llegar nunca a esto, o un cenicero
dependiendo si está permitido fumar o no. La servilleta podrá
situarse al principio sobre el plato o en un lateral.
Decoración
La mesa
además de los utensilios estrictamente necesarios deberá
ser adornada ricamente para manifestar la alegría del evento.
Cada mesa deberá identificada con un número bien visible
para ubicar a los novios. Más originalmente cada mesa puede
ir con un nombre: colores, signos del zodiaco, etc.
Los arreglos
florales, bien de rosas de colores, o combinaciones de otras flores
domésticas o silvestres, son los más elegidos. Para
su presentación existen muchas variaciones, desde elevados
sobre la mesa en un sencillo pedestal de barras, hasta recipientes
redondos de cristal con las flores dentro. Se pueden utilizar otros
elementos como piñas, figuras decorativas o incluso confetis.
El mantel
será preferiblemente blanco, admitiéndose encajes
y puntillas. Cuanto más blanco mejor, evitando esos manteles
relavados con lejía que son en realidad amarillos.
La carta
del menú es un detalle que habrá que cuidarse al estilo
de la invitación de boda. Sirve para varios usos: para que
los invitados puedan conocer lo que resta de comida y así
reservarse para el plato que sea su preferido, para dar un toque
de distinción o de alegría a la mesa según
sea la carta, y por último, con el fin de servir de guía
del orden establecido. Por ejemplo se puede reseñar cuando
es el momento del brindis, y quién lo hará, o contener
consignas, frases o agradecimientos a los invitados.
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