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Música
para bodas III
Si
el cóctel se celebra en un interior de dimensiones justas
para los invitados, la música será suave, haciendo
de hilo musical. El saxofón tipo Kenny G. o un piano suave,
no importa que sea música enlatada, será lo ideal.
Llegamos
al banquete, y primero los novios deben aparecer en escena bajo
una música, también anunciando la presencia de las
estrellas del día cuando todos los invitados están
sentados. Sin repetir en ningún momento ninguna pieza de
las utilizadas en la Iglesia, se puede escoger una marcha nupcial,
la ya citada Aleluya del Mesías de Haendel o la balada vocal
más romántica escogida por los novios siempre que
tenga fuerza sonora.
Durante
la comida o cena, puede acompañar otra música tipo
hilo musical, u optar por el silencio, que llenarán las conversaciones
de los comensales, y seguramente los vítores y proclamas
de los novios. Si es escoge la opción musical, tendrá
un volumen muy suave y un ritmo lento. Nada de pop ni baladas en
este caso, sólo música melódica de piano, arpa,
o saxo.
Llega otro
momento mágico: el corte por parte de los novios de la tarta
nupcial. Debe anunciarse con una música contundente: el ya
citado Aleluya del Mesías de Haendel si no se ha utilizado
antes, una pieza suave de ópera o una canción pop
preferida por los novios, su canción, tipo "Apareces
tú" de la Oreja de Van Gogh o "Soy yo" de
Luis Miguel. El fin es crear romanticismo en este instante tan significativo.
La imaginación y la elección de los novios en este
caso es libre.
La
fiesta
¿Qué
es una boda sin fiesta posterior?. Es la apoteosis final y donde
se da rienda suelta al cuerpo y se olvida en cierto modo el protocolo.
Si la tarta
se ha cortado y servido en el exterior, ahí mismo se puede
celebrar el tradicional vals de los novios en el que caben diferentes
vals, pero más recomendable es el de Strauss.
Para iniciar
el baile nupcial clásico (el vienés), aunque lo veremos
en otra sección de miboda.com, existen dos formas: la ideal,
en la que el padre de la novia saca a bailar a su hija y tras unos
breves compases, entrega a la novia al novio con toda la simbología
que ello entraña.
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