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La
petición de mano
Este
acto forma parte de la ceremonia, aunque sea uno de los pasos previos
y formales.
Antiguamente
la pedida de mano no era más que un acuerdo económico
entre las partes en el que ni participaba la novia. En la actualidad
ha permanecido el aspecto simbólico de la cita, que ya ha
dejado de ser ineludible pero que sigue teniendo su cariz romántico.
Es habitual
que la petición se realice cuando previamente se conoce que
se aceptará, por lo que no deja de ser un acto de simpatía
y lazo de ambas familias. Si hay disgusto y conformidad de alguna
parte, este acto siempre será violento por lo que es aconsejable
no realizarlo.
Hoy en día
la petición de mano suele consistir en un cóctel,
una reunión con bebida, una comida o una cena, en la que
participan las familias más próximas de ambos novios.
Aunque es normal que todos se conozcan, sirve para estrechar conocimientos,
y por qué no, amistad entre los "consuegros".
No está
de más que el novio envié previamente a la hora de
la petición, ramos de flores para la novia y para la suegra,
y arreglos florales para la casa que darán pie a un primer
agradecimiento y hará quedar muy bien al novio a los ojos
de su nueva familia política.
Formas
de organizarlo
La petición
de mano ha dejado de hacerse formalmente con el consabido "¿me
concede la mano de su hija?" cambiándose por un intercambio
de regalos entre los novios. Lo habitual es que él le regale
a ella una alianza (colocada en el dedo anular de la mano izquierda)
y ella le haga entrega de un reloj. Pero esto son tradiciones que
se pueden sustituir por otros presentes. Los padres pueden intercambiar
entre si otros regalos de compromiso.
Peticiones
más originales consisten en un viaje de ambas familias para
estrechar lazos, pero esta opción es recomendable cuando
ya hay un conocimiento previo y suficiente. De otro modo pueden
darse las malas impresiones que conllevan el vivir 24 horas al día
juntos entre personas que al fin de al cabo no se han elegido mutuamente,
claro está, excepto los novios.
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