|
Viaje
de novios
Antes
de contratar el viaje de luna de miel -llamado así porque
antiguamente los novios ingerían como afrodisíaco
agua con miel durante una luna- es preciso que los novios pongan
en común sus gustos, sus lugares soñados, si prefieren
playa y relax, maratón cultural o safaris matutinos.
Se supone
que éste es el viaje más especial en las vidas de
ambos novios, donde la magia, y si el dinero da de si, el lujo,
deben ser las características predominantes. Es una aventura
que no se repetirá nunca en las mismas circunstancias de
libertad y romanticismo, y por tanto debe ser excepcional.
Una vez
que los novios tienen claro el tipo de luna de miel que van a tener:
paradisíaca y de lujo, o de continúo movimiento con
zapatillas cómodas, lo más indicado es que acudan
a agencias de viajes, mejor especializadas en viajes de novios o
en su lugar, en la temática escogida.
Si se opta
por el relax paradisíaco de paisajes marinos y playas eternas,
dependiendo del presupuesto, se puede acudir a un hotel de lujo
en las Islas Canarias - o cruzar el Atlántico para ir a Santo
Domingo, Cancún, Isla Margarita, Martinica, o Jamaica. En
el Índico destacan las islas Seychelles, Sri Lanka, Bali
o Malasia.
Si la apuesta
es por los safaris y el turismo de aventura, nada como África
con Kenia y Tanzania a la cabeza. eso sí, habrá que
madrugar mucho para poder ver a los animales a lo largo del día.
Antes de las cinco de la mañana será la hora habitual
de salida de cada excursión.
Yendo por
la otra vía, la de conocer nuevos lugares y costumbres la
oferta es extensa, tanto como el Planeta Tierra entero.
Empezando
por la vieja Europa, Paris, Roma, Venecia, y Viena son los lugares
románticos más escogidos. Imaginar una cena de lujo
sobre el Senna a bordo de un bateau mouche o cumplir con la tradición
en la Fontana de Trevi son caprichos irresistibles.
|