Estamos acostumbrados a ver bodas por todo lo alto con pomosa decoración, repletas de detalles de todo tipo, grandes y coloridas flores, mucha decoración, centros de mesa a juego… Parece que nos hemos olvidado de una máxima que nunca pasa de moda: menos es más. Si quieres organizar tu boda con elegancia y sencillez, apuesta por el estilo minimalista. Aquí tienes unos consejos para conseguirlo con éxito.

Empieza escogiendo un lugar para tu boda que no parezca demasiado rebuscado: olvídate de los salones de estilo barroco con altos techos y sillas de madera, o de esos lugares en el monte a los que es dificilísimo llegar. Al contrario: opta por un hotel céntrico o una finca de fácil acceso de tamaño medio para albergar a todos tus invitados.

Elige colores neutros para la decoración. El blanco es un acierto seguro y proporciona una gran sensación de amplitud. Para novios urbanos, esta propuesta es ideal, pues los blancos, beiges y grises sientan bien tanto a estancias industriales como a jardines en medio de la ciudad o a salones.

Las flores también han de ser básicas, en blanco y, si acaso, algunos pasteles para dar una pincelada de color al conjunto. Combina rosas blancas y lirios de agua con hortensias de varias tonalidades. Utilízalas sólo en los lugares clave: los centros de mesa y la parte trasera de las sillas de la ceremonia y el banquete. El ramo de la novia y el boutonier del novio irán a juego, así como las canastillas de pétalos de los niños del cortejo.

Prescinde de los corners, pizarras identificativas y photocalls: la tradición y la simplicidad mandan. En lugar de estos objetos, juega con la luz como elemento fundamental de la ceremonia: si es interior, elige un sitio con grandes ventanas y, si es exterior, coloca carpas translúcidas o transparentes que den sensación de espacio muy abierto.

Las invitaciones, las minutas y las tarjetas no estarán llenas de dibujitos, lazos, flores y tipografías rebuscadas. Serán clásicas, en blanco roto o nácar, con el mensaje escrito en negro o dorado y, si quieres, como único detalle, en relieve. Tampoco es necesario que añadas mensajes románticos, cíñete a lo esencial: vuestros nombres y la fecha, hora y dirección del gran día. Aplica las mismas reglas a todo lo demás, incluido el libro de firmas y dedicatorias de los convidados.

Siguiendo este minimalismo imperante, entrégales a tus familiares y amigos regalos con sentido, que puedan utilizar, no objetos absurdos que acabarán olvidados en un cajón o acumulando polvo en una estantería. Estos son perfumes, maquillaje, alimentos gourmet, bolígrafos, plumas…

Un tip para el banquete: mantén el blanco para manteles y vajilla, coloca copas lisas, pero da un toque de distinción a tus cubiertos con el dorado, una de las tendencias de decoración para el 2018. En contraste con esto, sorprende con los platos. Te proponemos que cambies el paradigma de banquete tradicional por uno de infinidad de pequeños platos variados, como si fueran tapas o degustaciones, al estilo de la alta cocina.

El atuendo de los novios debe ir en consonancia. Ellos estarán estupendos con un traje, no necesariamente un frac, si son jóvenes. Ellas pueden inspirarse en los vestidos millennial, frescos y naturales, pero muy bonitos.

Pon la guinda al pastel, y nunca mejor dicho, con una naked cake. Una tarta “desnuda”, sin cobertura, que muestra con transparencia todos sus ingredientes, es la mejor manera de completar el aura minimal que estás buscando para tu matrimonio. Tu sobriedad se traducirá en elegancia y a tus invitados les encantará.