Es muy importante encontrar el lugar perfecto para casarse, sobre todo en primavera y verano, cuando buscamos una localización idílica al aire libre en la que todos los invitados puedan disfrutar de una velada agradable. Si tu boda va a ser multitudinaria, necesitarás una gran finca, pero si, al contrario, va a ser íntima, ¿por qué no celebrarla en tu propia casa?

Esta idea sólo es apta para aquellos que contéis con una casa en un pueblo o en la naturaleza con un amplio terreno, ya sea un patio interior, exterior o un jardín. Sobre todo si esa casa tiene algún significado especial porque ha pertenecido a varias generaciones familiares, es una idea excelente decorarla y ambientarla para albergar vuestro enlace de una manera muy personal.

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No resulta del todo fácil llevar a un cura o a un oficiante de enlace civil hasta un lugar que no sea la iglesia o el juzgado, respectivamente, pero lo que podéis hacer es celebrar en la casa el acto simbólico, oficiado por un familiar o amigo, así como el banquete y la fiesta.

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La tarea de decoración es doble: tanto el exterior como el interior, para cuando caiga la noche y queráis estar refugiados del frío que llega con la oscuridad incluso en verano. Lo bueno de que se trate de tu propio hogar y, por tanto, conozcas bien el espacio, es que es asequible que tú misma con ayuda de tu pareja, tu familia y tus amigos podréis elaborar una ornamentación DIY.

Ether & Smith

Tu jardín, lógicamente, tiene que estar bien segado y regado, verde y frondoso. Intenta conseguir un efecto rústico chic o, incluso, un estilo de boda celta, aprovechando la naturaleza. La madera será tu gran aliada: haz de los barriles mesas improvisadas, utiliza palés como soportes de bodegones de frutas o como tablas para ofrecer snacks, quesos y postres, y crea un altar natural con troncos, ramas, flores, retales de tela…

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Siguiendo esta estela tan casera y campestre, sienta a tus convidados en sillas de madera plegables adornadas con pequeños ramilletes en su parte trasera, o con grandes lazadas de raso. Utiliza flores de temporada y que se encuentren naturalmente en tu región, e intenta que éstas sean de colores alegres y cálidos en consonancia con estas estaciones del año caracterizadas por el renacimiento y el esplendor de la naturaleza.

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Si hay árboles en tu finca, puedes cubrir los troncos con ganchillo de colores, con lazos, con retales de tela o colgar discos de sus ramas. Utilízalos también como soportes de tu iluminación nocturna, colgando, de unos a otros, guirnaldas de luces y farolillos. Aprovecha las flores naturales de tu terreno para recolectar varios pétalos y crear con ellos una alfombra en el pasillo que conduzca hacia el altar. También puedes hacer simplemente dos líneas bordeando las sillas de uno y otro lado.

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La zona del banquete estará cercana a la de la ceremonia y debes emplear colores similares a los de las flores y demás arreglos que utilices en el conjunto, teniendo en cuenta los manteles y los centros de mesa. Te serán necesarias unas carpas si estimas que va a hacer demasiado sol y podría resultar incómodo.

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Si tienes un garaje, un taller o una cocina auxiliar que conecta directamente con el terreno, este es el espacio interior perfecto en el que te debes centrar. Acondiciónalo, embellécelo y coloca varias butacas e incluso un rincón chill out en él para aquellas personas que quieran mantener conversaciones más privadas o deseen tener un momento de tranquilidad.

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El último paso es que prepares algunas habitaciones para tus seres queridos que vayan a pernoctar allí. Les sorprenderás dejando unos pequeños detalles sobre sus camas, como una cesta de jabones (algo que, además, necesitarán) o una cajita de bombones. Tu matrimonio será así muy original, lleno de sentimiento e inolvidable.

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