Ya tienes pensada la organización de las mesas y sabes cómo vas a sentar a tus invitados. Pero todavía te queda un paso importante: ¿cómo vas a llamar a cada mesa? Esta es una de las tareas más divertidas de las que te vas a tener que ocupar en los preparativos de tu boda y puedes dar rienda suelta a tu imaginación tanto para los nombres como para los soportes en los que los vas a presentar. Inspírate en estas ideas para conseguir un resultado muy original y personal.

Nombres de películas románticas. No hay nada mejor que los títulos de tus películas románticas preferidas para identificar cada mesa. Tienes donde elegir entre las clásicas como Desayuno con diamantes, Vacaciones en Roma, Casablanca o Love Story, las ochenteras y noventeras como Pretty Woman, Dirty Dancing, Ghost, Cuando Harry conoció a Sally, Titanic, algunas más modernas que nos han robado el corazón como El diario de Noah o el musical La La Land. Convierte las tarjetas identificativas en unas claquetas de cine o pon las fotos de los carteles de los filmes que escojas.

Destinos de luna de miel. Mantén en secreto tu destino de luna de miel a todos tus familiares y amigos y convierte su descubrimiento en un juego. Pon los nombres de varios países, provincias o ciudades de ensueño de varios continentes. Uno de ellos será el lugar en el que hayáis elegido pasar vuestros primeros días como recién casados. Poned en una pizarra, sobre un bodegón, una votación para que todos puedan marcar con una cruz el lugar al que creen que os vais. Quienes lo adivinen se llevarán un detalle especial (un buen vino, un queso de calidad, unos bombones…). Decora cada mesa con una temática que encaje con la localización, dependiendo de si es de playa, de montaña, de ciudad, si hay monumentos significativos…

Platos tradicionales de los lugares de origen de los novios. No hay nada que nos guste más que el guiso de nuestra tierra, los postres típicos que hacían nuestros padres cuando éramos pequeños y esos ingredientes rarísimos que sólo podemos encontrar en nuestro pueblo, en esa tienda de toda la vida. Rinde homenaje a la tradición gastronómica de tu lugar de origen nombrando cada mesa con un plato típico tanto de la región del novio como de la novia. Ofrécelos, además, en el picoteo y los entrantes para que todos los convidados puedan probarlos.

Nombres de sentimientos. ¿Sois amantes de la abstracción? ¿Sois personas espirituales y emocionales? Entonces tenéis que asignar a cada mesa un sentimiento o un concepto positivo: alegría, serenidad, esperanza, paz, amistad, diversión… La mesa presidencial, lógicamente, debe llevar el nombre del principal sentimiento que os ha llevado a todos allí: el amor. Identifica cada sensación con un color que te parezca adecuado para representarla. La esperanza suele ser de un verde oscuro, la serenidad puede ser un azul pálido, a la paz le pega el blanco, la amistad puede ser amarilla, la diversión naranja, la alegría rosa y el amor rojo. Escoge las flores para tus centros de mesa de todas estas distintas tonalidades.

Tus poemas preferidos. La literatura siempre nos enriquece de una manera u otra, pero es especialmente la poesía, por su ritmo y su musicalidad, la que transmite más romanticismo y, por eso, es perfecta para una boda. Puedes escoger nombres de poetas o bien de poemas en concreto para cada mesa. Selecciona un fragmento de la obra o autor por el que te decidas para ponerlo en cada mesa bajo su nombre. Como detalle a tus invitados, regálales bonitas tarjetas con los poemas que les correspondan según su mesa. Les encantará.