Japón es uno de los destinos preferidos para el turismo por su riqueza cultural, arquitectónica e histórica y por sus contrastes entre modernidad y tradición. Además, por su belleza singular y por su ambiente espiritual, es un lugar que rezuma romanticismo. Por eso nos parece un destino ideal para celebrar un viaje de novios diferente, completo, divertido y muy dulce. Estas son las cinco razones por las que debes elegir Japón para pasar tu luna de miel.

Por sus grandes ciudades. Tokio y Kioto, la primera capital actual, y la segunda histórica, son las dos grandes ciudades que sí o sí tienes que visitar. En Tokio es una parada obligatoria para los amantes de la tradición cultural el Santuario Meiji y el Templo budista Sensō-ji, que es el más antiguo e importante de la ciudad. Disfrutarás, sin duda, de un paseo por los eclécticos Yanaka y Nezu, los barrios más bohemios de Tokio, formados por calles estrechas repletas de numerosos comercios, cafés tradicionales, galerías de arte, pequeños museos… De Kioto no te pierdas sus principales monumentos, muy bien conservados, como el Palacio Imperial, el Castillo Nijo o las villas Imperiales Katsura y Shugakuin.

Por su tradición cultural. Las geishas no son sólo mujeres casi míticas salidas de películas y cuentos, son de carne y hueso y todavía hoy se pueden encontrar, por ejemplo, en el barrio de Gion, donde viven algunas de las 300 geishas que aún existen en Kioto. Ellas son artistas, saben bailar, tocan instrumentos como el shamisen, que es parecido al laúd, o el taiko, que se asemeja a un tambor. Si te encanta el arte y la artesanía, quedarás maravillada con la ciudad de Hamamatsu, que se encuentra entre Tokio y Osaka. En el Museo de la Música te explicarán la larga tradición de fabricación de instrumentos musicales de esta villa señorial.

Por su increíble arquitectura. En Japón, los edificios tienen una personalidad única, ya sean clásicos o modernos. Su arquitectura tradicional se basa principalmente en santuarios, templos, casas, y también castillos. Son muy famosos los Templo Byodo in y Kinkakuji de Kioto y los Santuarios Asuka en Nara y Itsukushima en Miyajima, entre muchos otros. Shikoku es famosa por su Peregrinaje de los 88 templos. Es el más pequeño de los cuatro archipiélagos de Japón y se caracteriza por su costumbrismo, sus coquetos pueblos pesqueros y esa mezcla entre la espiritualidad de los templos y la serenidad de una naturaleza prístina repleta de valles y altas montañas.

Por su modernidad. No todo es arquitectura clásica en Japón y, de hecho, los medios de comunicación suelen mostrarnos esa cara siempre vanguardista del país. Los Reversible Destiny Lofts fueron diseñados por Shusaku Arakawa y Madeline Gins con la intención de crear unos espacios transgresores, desiguales y coloridos, un conjunto de nueve pequeños apartamentos céntricos, en el barrio de Mitaka, que parecen sacados de un cuadro surrealista. Los cubos de Sugamo Shinkin Bank en Kawaguchi o la verde y original Casa Jardín de Tokio son más ejemplos de este eclecticismo que emana de Japón.

Por su belleza natural. La naturaleza japonesa es uno de los puntos fuertes del país del sol naciente. La laguna azul cobalto de Hokkaido forma junto a los árboles de abedul y alerce japonés un paisaje único con maravillosas vistas que disfrutarás, sobre todo, con el buen tiempo del verano. Déjate sorprender las increíbles playas de Okinawa, en las que podrás descansar o practicar exóticas actividades deportivas, según el tipo de luna de miel que busquéis. Invierte al menos un día en bucear para descubrir la rica flora y fauna que atesora bajo sus aguas. Culmina tus días con un agradable paseo por el foso Chidorigafuchi, en Tokio, un paréntesis verde en medio de la urbe especialmente destacado por sus árboles en agradables tonalidades rosáceas, y que de noche se iluminan como si quisieran alumbrar a los enamorados que celebran allí su felicidad.