El pánico escénico es muy común y, sobre todo, en un día como tu boda, en el que eres el centro de atención. No es extraño que él o ella no quieran bailar delante de todos sus amigos, familiares y conocidos pero, ¿qué clase de boda sería la vuestra sin un inaugural vals nupcial? Tal vez sea difícil, pero con paciencia y cariño conseguirás convencer a tu pareja.

Apuntaos a clases de baile. Da igual de qué sean las clases de baile, se trata de que hagáis juntos una actividad en la que, poco a poco, tu pareja vaya soltándose, desinhibiéndose y sintiéndose cómoda con los movimientos de su cuerpo. Los bailes latinos, como la salsa y la bachata, son entretenidos, sencillos y muy buenos para aprender a controlar la cadera y adecuarse a distintos ritmos. Además, esto os ayudará a relajaros y desestresaros antes de la boda.

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Elige un estilo con el que se sienta cómodo. Tal vez a tu novio o novia no le gustan las habituales canciones de amor que la mayoría de personas ponen en su vals. Tal vez prefiere una buena balada de rock o una canción más divertida que romántica, para romper el hielo. Intenta ceder en ese sentido, ya que tu pareja está haciendo el esfuerzo de bailar por ti, y hacerlo al son de un tema que conozca le facilitará las cosas.

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Escoged una canción fácil de bailar. Teniendo en cuenta el punto anterior, no elijáis una canción rapidísima e imposible de seguir. Dentro de vuestros gustos, tratad de encontrar una que sea fácilmente bailable, que no precise de más que unos simples pasos para que quede bien.

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Practicad mucho en casa. Ensayar va a ser la clave de un buen vals nupcial. No te engañes: tu chico o tu chica te pondrá pegas, te dirá que está cansado, que no se siente bien ese día o que mejor mañana… pero no te rindas, insiste e insiste hasta que tengáis apalabrado un planning inamovible de días y horas de ensayo. Y queda prohibido faltar o ponerse perezoso si no hay una buena justificación.

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Haced un ensayo realista. Los días antes de la boda, practicad el baile con una ropa similar a la de la boda: él con traje y los zapatos nuevos (que pueden ser traicioneros) y ella con falda y tacones. Así os evitaréis desagradables sorpresas de última hora.

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Sé su guía. En la mayoría de los bailes, el hombre manda y la mujer se deja guiar. Pero no tiene por qué ser así: si es él quien siente reticencia a bailar, tal vez se encuentre más seguro si ella dirige el baile. La persona a la que se le dé bien bailar es una garantía de que el resultado final sea favorable, y proporcionará tranquilidad a quien no sea precisamente un bailarín profesional.

Haz que piense en positivo. Repítele a tu pareja todas las veces que sean necesarias que no pasa nada si el baile no es perfecto, porque lo será para ti. En vuestra boda lo principal es pasarlo bien, divertirse, reír y llorar de alegría. El vals nupcial sólo es un símbolo del inicio de una nueva vida juntos, así que no hay que obsesionarse con una técnica perfecta. Simplemente disfrutadlo.

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No descartes un pequeño “soborno”. Si necesitas un empujoncito más para convencerle, recuérdale esa primera edición de su libro preferido, esos vinilos de su cantante de jazz favorito, esos zapatos carísimos que no se atrevía a comprar o ese videojuego que le sigue gustando a pesar de ser ya una persona adulta. Con un detalle como este seguro que te da el sí definitivo para el vals.