Unas de las principales protagonistas de las bodas, incluso más que las flores, la comida, o hasta los novios, son las sillas. Siempre las damos por sentadas pero, ¿qué haríamos sin ellas cuando estamos cansados de bailar, cuando estamos muy llenos después del postre o cuando los zapatos nuevos nos están haciendo rozaduras y apenas nos tenemos en pie?

Por eso es muy importante que las decores especialmente para la ocasión, y pienses qué estilo quieres transmitir con ellas. Los puntos principales en los que va a haber asientos son el lugar de la ceremonia (ya sean los bancos de la iglesia o los que coloques al aire libre, en un jardín, una finca o incluso una playa), el banquete y la zona de la fiesta.

Ya te hemos dado algunos consejos para decorar los bancos de la iglesia en la que te cases: con flores, retales de tela, lazos, velas… Recuerda que las pequeñas parroquias se prestan a la sobriedad, mientras que las grandes catedrales pueden tirar más hacia una ligera extravagancia.

En caso de que tu ceremonia sea civil y personalizada, te sugerimos que hagas encajar los asientos con el contexto. Por ejemplo, si vas a organizar una boda de alta costura en un caro hotel o en un salón, los asientos han de ser clásicos, fastuosos, con buenos tapizados, cómodos y de maderas de calidad, repletas de entramados artesanales. Si son lo bastante peculiares en sí mismas, no es necesario que les añadas ningún objeto extra.

Sin embargo, las ceremonias al aire libre siempre piden un estilo más rústico, con maderas en estado semi bruto y toques campestres. Las flores siempre son perfectas para este tipo de escenarios. Como solemos recomendarte, es conveniente que todas las plantas que utilices tengan cierta consonancia y armonía entre sí: las de los centros de mesa, de las sillas, del altar e incluso las del ramo de novia.

La idea es colocar una sola flor o un pequeño ramillete en la parte trasera de la silla. Durarán más si son de temporada, y puedes jugar con los colores según la época del año o según la temática general de la boda y la gama en la que estés trabajando: fría, cálida, fuerte, apagada, pastel… La manera de colocarlas es libre. Hay quien las encaja en un lazo de tela brillante de raso y organza. Otras personas las meten en una maceta que cuelga del respaldo. Es muy original, también, crear una coronita de flores para los respaldos.

¿Prefieres emplear sólo tela? Puedes hacerlo y quedará igualmente espectacular. Los tejidos estrella para este propósito son el tul, la organza, el encaje o el satén (que luce como el raso, pero es más económico y, por tanto, mucho más acertado para decoración que para ropa). Juega a cubrir el respaldo entero, sólo una parte, y a hacer lazos y formas de cortina, enganchadas con apliques. Por supuesto, puedes unir flores con tela combinando colores y formas.

Para un aspecto más naif y moderno, utiliza otros materiales como la madera o la pizarra y cuelga pequeñas tablas en los respaldos indicando el nombre de la persona que va a ocupar ese lugar. Si no quieres asignar a cada invitado un puesto (sólo les indicas su mesa) escribe frases románticas, como fragmentos de poemas y películas, en cada tablón. Los de los novios deberán ser más llamativos y coloridos que el resto, por supuesto. El papel es un excelente instrumento de decoración DIY que puedes usar para hacer recortes con cartulinas variadas y colgarlos, en forma de guirnalda, en las sillas.

Reserva algunas sillas y taburetes para la zona de baile y fiesta, por si alguien cansado quiere retomar fuerzas unos minutos. Prepara también un rincón más íntimo con algunos sofás y una mesita con un centro de mesa a juego con lo que hayas escogido para los asientos.

Fuente: Pinterest