Tal vez hayas oído a amigas o amigos tuyos comentar que al despertar al día siguiente de su boda sintieron una especie de vacío, una sensación inexplicable de desesperanza. Esta experiencia se conoce como depresión post boda o wedding blues y, tranquila, porque es completamente normal y tiene solución.

Igual que no todas las mujeres sufren depresión post parto ni a todos les invade la tristeza al finalizar las vacaciones y volver al trabajo, no todas las personas pasan por este momento de bajón tras el matrimonio.

La víctima de este malestar suele ser la persona que más se implicó en los preparativos de la boda, aunque puede sucederles a ambos por igual. Y el motivo más habitual es el choque con la realidad y la rutina tras meses y meses de ensueño, planificando un día mágico que no ha durado casi nada en comparación con todo lo que ha costado prepararlo.

Norwood Fotografía©

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Esta angustia suele ser breve y, si la luna de miel es inmediata tras el enlace, se ve bastante apaciguada e incluso desaparece (aunque puede reaparecer a la vuelta del viaje de novios). Pero, en general, en cualquiera de los dos casos no dura demasiado, sólo unos días o unas semanas.

El problema llega en aquellas personas a las que esta depresión se les prolonga meses. Esto puede deberse a una excesiva idealización de la idea del matrimonio. Todo lo concerniente a la boda es tan perfecto y romántico que cuando termina, no todo el mundo consigue asumir que en el día a día también hay cierta rutina, cotidianidad y sencillez, y no tanta pomposidad y romanticismo continuo.

Vídeo 4Events©

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Esta tristeza más prolongada no es sólo un problema para quien la sufre, sino también para el otro miembro de la pareja, que puede sentirse frustrada e impotente ante la situación. Por eso, es importante que ambas partes trabajen activamente para salir adelante. Pero, ¿cómo conseguirlo?

El romanticismo a lo grande es maravilloso, pero también hay que aprender a verlo en las cosas pequeñas del día a día. Compartir una manta en el sofá, despertar juntos, planificar un simple paseo a un parque cercano, preparar una nueva receta o luchar juntos contra un resfriado que os habéis contagiado mutuamente son vivencias tan especiales como la propia boda, aunque no deslumbren con el mismo brillo.

Ivo Sousa©

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Las rutinas son inevitables en ciertos aspectos, pero siempre se puede salir de ellas. La convivencia no es excusa para abandonarse, relajarse demasiado y acabar siendo más compañeros bien de piso y no un matrimonio. Hay que trabajar en los detalles y no olvidar regalarse, de vez en cuando, unas flores o unos bombones. Y también hay que prestar atención a lo inmaterial: mostrar siempre agradecimiento por los pequeños gestos, alabar los logros y la belleza del otro y recordar que los “te quieros” no se gastan por pronunciarlos muchas veces.

Para prevenir el wedding blues te recomendamos que te asegures al cien por cien de que estás preparada para casarte y de que entiendes todo lo que conlleva, no sólo la parte de película, sino también una parte más dura que implica dedicación pero que conlleva un increíble crecimiento personal en pareja. Siguiendo estos consejos y los tips que siempre te damos en miboda.com para que tu boda sea perfecta, también lo será tu vida en matrimonio.