El acto de casarse por la iglesia o por lo civil no sólo difiere en el significado y las implicaciones ideológicas, sino también en el desarrollo de la ceremonia. La primera opción consiste en un rito largo y cargado de tradición, mientra que la segunda es bastante más breve y sencilla.

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Jessica Burke/ Caught The Light

En una boda religiosa, todo comienza con la llegada de los invitados, que van sentándose en sus sitios previamente asignados y esperan a los futuros marido y mujer. Luego entra el novio del brazo de su madrina (su madre, generalmente). Por último, con  un retraso ya acordado, irrumpe la novia con el padrino (lo normal es que sea su padre), precedida por los pajes y damas de honor, mientras todos los asistentes se levantan para admirarla.

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Judy Pak/ Polly Alexandre Photography/ Joseba Sandoval – Romance Weddings

La ceremonia es, al fin y al cabo, una misa, con lo que la estructura es la misma, aunque los novios pueden hacer algunas modificaciones según lo acuerden con su cura. Para empezar, el sacerdote toma la palabra y anuncia el motivo de reunión de ese día. Continúa con las lecturas, acordadas con la pareja previamente y, tras estas, procede a la homilía que, en este caso, se enfoca en el sacramento del matrimonio.

Robert & Kathleen

Robert & Kathleen Photographers

En este punto, los testigos se acercan al altar con los anillos, los novios intercambian sus votos y, por fin, se dan el esperado “sí, quiero”. Primero el novio y, luego, la novia, se entregarán sus respectivas alianzas y se pasarán las arras el uno al otro, como símbolo de que toda la riqueza de uno pertenece también al otro. Tras la bendición del párroco, los recién estrenados como marido y mujer se dan el beso más especial de sus vidas.

Al finalizar el enlace, los novios y testigos se quedan firmando el acta matrimonial mientras los invitados salen y esperan su salida, para lanzar arroz o pétalos a los novios.  

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Greg Finck/ Jose Villa Photography/ Megan W Photography/ Paige Jones Photography

En comparación con el acto religioso, el civil es más corto y no tan cargado de solemnidad. Las personas que no comparten la ideología cristiana optan por esta modalidad aunque, por supuesto, existen parejas que se unen por ambas vías.

La entrada al recinto se da en el mismo orden: los invitados, el novio con su madrina y la novia con su padrino. El juez o la persona designada para tal fin empieza leyendo el código civil y, al terminar, los novios directamente intercambian sus promesas y el “sí, quiero”. Como en la iglesia, los contrayentes se colocan el uno al otro las alianzas y ofrecen las arras.

BeFunky Collage

Joseba Sandoval/ Rachel Moore Photography/ Shannen Norman/ This Girl Nicole/ Haley Rynn Ringo

En este momento, opcionalmente, un familiar o amigo cercano recita unas palabras emotivas sobre la pareja y el amor que les ha llevado hasta aquí. Después se procede a la firma por parte de los novios y sus testigos y, finalmente, efectúan su salida. Este tipo de ceremonia suele reunir a menos personas que la religiosa, pues el grueso de los invitados acude, más bien, al banquete y la fiesta posterior.

Brumley And Wells

Brumley And Wells

Una vez formalizado el matrimonio, los invitados se trasladarán al salón en el que comerán o cenarán. Mientras los novios están en su sesión de fotos, los demás disfrutarán de un cóctel y unos aperitivos. La emoción no termina aquí: la entrada de los novios al banquete es uno de lo momentos más esperados y, durante el banquete, puede haber sorpresas, como vídeos o selecciones de fotografías, brindis y discursos de los más allegados.