Decidir la distribución de los invitados a lo largo de las mesas ocasiona más de un quebradero de cabeza. Entre grupos de amigos que no se conocen entre sí, personas mayores y niños muy pequeños, y esa expareja que va a coincidir inevitablemente en el banquete, esta tarea se vuelve un auténtico trabajo de combinatoria.

Antes de comerte la cabeza, decide en qué tipo de mesas quieres sentar a tus invitados: redondas o imperiales. Cada una de ellas cuenta con una serie de ventajas e inconvenientes, según el tipo de celebración al que te enfrentes y la cantidad de personas que asistan.

Hasta hace poco, las mesas redondas invadían esta clase de fiestas. Suelen disponerse a lo largo del salón o jardín y en cada una de ellas se sientan unas 8 o 10 personas (12 en algunos casos). El punto fuerte de este estilo es que favorece la conversación entre los comensales, quienes se hallan muy próximos entre sí.

 

©Ann & Kam

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©Sandra Richardson

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©KT Merry

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©Brumley And Wells

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©Le Secret D'Audrey

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©Elizabeth Wedding Design

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©Honey Honey

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©One Love

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Además, el espacio queda dividido de una manera equilibrada, sin grandes espacios vacíos. Sin embargo, entra en juego la cuestión de “a quién siento con quién” y, así, la problemática de la diferencia de edades y de las personas que no se conocen. Por ello, si tu boda es íntima y solo asisten familiares y amigos cercanos que ya comparten algún tipo de vínculo en mayor o menor medida, acertarás apostando por las mesas redondas.

Las mesas imperiales conforman la tendencia más moderna. Son muy grandes, de forma rectangular e ideales para bodas multitudinarias. Con unas cuatro o cinco mesas de capacidad para 50 convidados tendrás el banquete resuelto. Puedes escogerlas también para un festejo pequeño, disponiéndolas en un breve corro, que generará sensación de confinidad.

mesas para bodas

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©Matthew Ree

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©Jose Villa

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©Sandra Fazzino

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©Jose Villa

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©Graham Terhune

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©Brianna Wilbur

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©Cassidy Carson

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Algunos las critican por obstruir la comunicación al existir distancias tan grandes entre unos y otros. Sin embargo, el número de personas que cada uno tendrá alrededor y, por tanto, con las que podrá hablar, es muy similar al de las mesas redondas.

Si los novios tienen grandes grupos de amigos y familias numerosas, pero entienden que algunos se sentirán incómodos en una mesa tan grande, tienen la opción de combinar redondas e imperiales y así hacer el gusto a todos.

La mayoría de los salones y fincas ofertan esta posibilidad, precisamente para facilitar la tarea de la pareja a la hora de asignar sitios. Lo usual es colocar las mesas redondas en forma de U y que las alargadas en el interior, de modo que nadie parezca aislado del resto.