La parte preferida de casi todos en una boda es el banquete. Reconozcámoslo, nos encanta comer.

Si has asistido a varios, ya estarás acostumbrado a ellos como a una rutina. Un cóctel con entrantes, tal vez con un buen pata negra, es el primer deleite culinario que se mezcla con las charlas de pie y la lucha contra el dolor de los tacones.

Cuando por fin toca sentarse, los entrantes, el pescado, la carne, la tarta y la fuente de chocolate te dejan tan lleno que parece que tu digestión va a ser la de una serpiente pitón. Empezaste a comer a las 14 y son las 18 para el postre. Pero, ¿qué ha pasado?

La duración ideal para una comida nupcial es de aproximadamente dos horas, una hora y media si se trata de una cena. Pero todos sabemos que el tiempo de espera entre plato y plato, los brindis y los vídeos de los recién casados alargan la velada como si aquello fuera una comida de hobbits.

©Studio Castillero

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©CJ Williams Photography

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Si quieres evitar este problema en tu propio banquete, soluciónalo con una opción que ha sido injustamente infravalorada: el buffet. Muchas personas evitan esta modalidad por miedo a que falte comida, a que resulte poco elegante o a que se formen colas. Nada más lejos de la realidad.

Existen varias empresas de catering que ofrecen la posibilidad de conformar un buffet completo, original y adecuado a tu tipo de invitados. De hecho, si vas a invitar a personas de edades muy diversas, algún vegetariano o vegano, intolerantes a la lactosa o al gluten, tienes la oportunidad de ampliar el abanico y ofrecer un menú muy variado para que todos los comensales prueben sus alimentos preferidos.

©Melanie Duerkopp

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De este modo, no van a faltar ni entrantes, ni carnes ni pescados, lo único que varía es su disposición. No te prives de unas buenas tablas de quesos y embutidos si eres amante de lo tradicional. Las ensaladas contrarrestarán los excesos que todos vais a cometer. El sushi es un manjar al que pocos pueden resistirse y, además, luce deliciosamente estético y visual. Ofrece varios vinos, tintos para la carne, blancos para pescados y mariscos. Un corner de ostras y champán subirá de manera exponencial el nivel del banquete.

El buffet no solo permite que cada uno coma a su ritmo, sin tener que esperar al siguiente plato o, al contrario, sin tener que darse prisa para que sus compañeros de mesa continúen. También se vuelve más flexible la colocación de los invitados en las mesas. Con unos taburetes tipo bar, varias mesas convencionales, mesas pequeñas para niños e incluso zonas de sofás, más desenfadadas, cada uno contará con la opción de elegir su lugar dependiendo del momento y de interactuar con un mayor número de personas, incluídos los novios, con total libertad.

©Millie Holloman Photography

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©Bloc Memoire Photography

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La presencia de los camareros sigue siendo necesaria, por si alguna persona no quiere (o no puede) levantarse tantas veces de su silla. En función del número de personas que vayan a asistir, calcula la comida siempre por lo alto, que nadie se quede sin probar de todo, y asegúrate de que los alimentos quedan bien distribuidos en varias mesas para facilitar el acceso a ellas.