Después de unos años de relación, confianza y, tal vez, de convivencia, llega un día en el que pasas de ser pareja a prometida. Es un día sorpresivo y lleno de amor, que viene de improviso, que no puedes elegir. Sin embargo, sí puedes escoger cuándo celebrar el día más importante de tu vida, en el que se originará un nuevo e importante cambio: dejarás de ser prometida para transformarte en esposa.

Aunque el año tiene 12 meses, todos tienden a celebrar su matrimonio entre abril y septiembre (evitando, en todo caso, agosto en comunidades en las que las temperaturas alcanzan los 40 grados o más). La primavera invita a la alegría por la mejoría del clima y el aumento de las horas de sol. El principio del verano significa vacaciones, playa, descanso y libertad. Y el inicio del otoño trae los primeros vientos que contrarrestan el calor sofocante de agosto, y los colores sepia de las hojas secas que cubren las calles de nostalgia y romanticismo.

Sin embargo, estas estaciones aparentemente idílicas también esconden su parte negativa, y el olvidado invierno puede sorprenderte con ciertas ventajas. Los aspectos positivos de la primavera y el verano ya están más que claros. Además, es en estas fechas cuando casi todo el mundo coge vacaciones y, por tanto, tienen más facilidad para acudir al evento.boda en verano

Kylie Martin Photography / Snippet & Ink

Pero, ¿qué hay de lo malo? Para empezar, al tratarse de temporada alta, te encontrarás con listas de espera interminables en los salones, hoteles o servicios de catering más famosos de tu ciudad. Los precios, debido a la demanda, tienden a ser mucho más costosos de lo habitual. Y, además, si te descuidas y no pides cita con los proveedores con antelación, puede que se te adelante otra pareja y te quedes sin él, de nuevo, debido a la fama de estas épocas para contraer matrimonio.

Por otro lado, casarte cuando todo el mundo lo hace puede hacerte incurrir en copiar lo de los demás: la boda ibicenca, la boda en la naturaleza, la boda en un jardín con piscina, la finca en la que ya se casaron otras dos de tus amigas… Y, ojo, no queremos decir que lo de siempre sea malo, porque le puedes dar tu toque personal, pero a veces es sano salir de la zona de confort.

Krista Leigh Hurst

Krista Leigh Hurst

Además, el calor es, en ocasiones, más un enemigo que un aliado. Demasiado tiempo al sol llega a ocasionar dolores de cabeza, quemaduras o sofoco entre los invitados, especialmente en los niños y en los ancianos. La comida también resulta más susceptible de estropearse cuando las temperaturas son altas, sobre todo las cremas pasteleras, los pescados y los productos de nevera en general.

Matt Guegan

Matt Guegan

Tal vez te sientas sorprendida y desorientada por la manera en la que hemos desmontado las bondades de las celebraciones primaverales y veraniegas. Pero nos gusta aconsejar constructivamente, por lo que no nos vamos a limitar a contarte la cara oscura del calor, sino que vamos a detallarte también lo mejor del invierno por si te quedas con él como alternativa.

En invierno no podrás pronunciar el “sí, quiero” al aire libre ni tener un carrito de limonadas y otro de helados en un jardín, pero sí te alojarás en lujosos salones cerrados que podrás decorar de mil maneras diferentes, incluso temáticas: con tonos rojos en Navidad, calabazas, piñas… No correrás el riesgo de que la comida se eche a perder bajo el sol y regularás la temperatura a tu gusto a través de sistemas de climatización.boda en inviernoDavid Pullum’s

Jeff Sampson / David Pullum’s

Esta estación da mucho juego de cara a los complementos: puedes protegerte del frío con adorables abrigos de pelo o capas que cubran tu vestido de novia. Por supuesto, las posibilidades de encontrar un buen lugar para celebrar tu boda aumentan porque la demanda es menor, con lo que no sólo se ampliará tu abanico de posibilidades sino que también lo hará a menor precio. Ese dinero que te ahorras te permitirá ser más ambiciosa en la elección de la luna de miel que es, al fin y al cabo, una experiencia que perdurará en tu memoria con tanta o más intensidad que la propia boda en sí misma.boda en otoño

Nick Ray Photography / Judy Pak / Sidney Morgan Photography

Independientemente de las ventajas y desventajas de cada época del año, el principal aspecto que debes tener en cuenta es en qué momento podrá asistir la gran mayoría de tus seres queridos. Porque, al final, da igual si hace frío o calor, la verdadera esencia del día B es el amor que desprende no sólo la unión con tu pareja, sino con tu familia y tus amigos. ¿Qué importa lo demás si estás en buena compañía?