Las invitaciones de boda suponen una declaración oficial de que tú y tu pareja os váis a casar y, aunque la familia y los amigos más cercanos ya lo sabían, clarifica fecha y lugar para los más despistados o los colegas no tan íntimos. Por eso, aunque parezcan un simple detalle más, son imprescindibles.

Encontrarás cientos de modelos posibles para crear las tuyas, pero existen algunos requisitos que es conveniente que tengas en cuenta a la hora de elegir. Para empezar, se elaboran con cartulina, preferiblemente doble, y de buena calidad. Las clásicas suelen ser de un tono blanco marfil o nacarado, que transmite sobriedad y pureza, y las palabras se escriben en hueco grabado y en tipografías románticas y en cursiva.

©Hermanas Bolena

©Hermanas Bolena

Las tarjetas se decoran con algún motivo como corazones, flores, pajaritos, anillos o dibujos de un novio y una novia. Es totalmente admisible salirse de lo convencional para una boda original (en Navidad, una boda blanca de invierno, en la playa) o una temática (sobre películas, música, un libro…).

¿Qué datos son imprescindibles? Obviamente has de añadir vuestros nombres, si quieres también los de vuestros padres, así como el lugar del enlace con la dirección muy clara, la fecha y la hora y, si queréis, vuestros números de teléfono o móvil para recibir las confirmaciones.

invitaciones boda

©Project Party Studio

Opcionalmente incluye la dirección del banquete. Aunque lo usual es trasladar a todos los invitados en buses contratados previamente, alguno podría preferir asistir en su propio coche y no está de más darle la opción clarificando también la localización del lugar donde se celebrará la fiesta posterior.

La disposición clásica de los datos consiste en colocar el apellido familiar o los nombres de los padres de la novia en la parte superior izquierda y, en el caso del novio, a la derecha. Debajo y centrado se escriben el lugar, la fecha y la hora y, en la zona inferior derecha e izquierda, los teléfonos.

©La Fábrica de las Bodas

©La Fábrica de las Bodas

Las invitaciones se envían por correo con unos dos meses de antelación, para que los convidados puedan organizar su agenda y, en caso de extravío, haya tiempo de mandar otra. A familiares y amigos cercanos se las puedes entregar en mano (si viven en tu misma ciudad), pues será un gesto mucho más personal y emotivo.

En las tarjetas se inserta, además, un número de cuenta, si optáis por una contribución económica en lugar de presentes, o bien la manera de acceder a vuestro gestos de lista de bodas para que puedan adquirir los regalos que habéis propuesto. Un último consejo: no invites a nadie por compromiso, pues también estarás poniendo en un aprieto al sujeto en cuestión. Es el día más importante de vuestras vidas y debéis compartirlo con las personas que queréis.

©Save the Date Project

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