Las bodas ibicencas nos encantan: el amor parece ser más profundo cuando se manifiesta a orillas del mar, con el olor a sal y el tacto de la arena en los pies. Aunque todo parezca más informal en una ceremonia de este tipo, lo cierto es que requiere preparación, poner mucha atención a la decoración y, por supuesto, a las invitaciones. ¿Quieres invitar a tus amigos de la manera más bonita posible?

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Las invitaciones para una boda ibicenca han de ser, principalmente, de un color: blanco. La vestimenta es así en estas uniones y por eso tus participaciones han de ir acorde con el conjunto. Prescinde del nacarado, pues es más serio y ostentoso, y opta por un papel de un material fibroso y grueso, que luzca natural.

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¿Qué hay de las letras? Utiliza tonos neutros. Nos gusta el marrón claro para escribir vuestros nombres, la fecha y algún mensaje inspirador. No utilices tampoco una tipografía muy recargada, más bien simple, como el resto. A juego con este tono, puedes poner alrededor del papel una cuerda de cáñamo formando un lacito, o por fuera del sobre, que también será blanco o beige.

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Si quieres un estilo todavía más minimalista, decántate por invitaciones sin sobre, que se cierren por ellas mismas con un enganche creado en el propio papel, por ejemplo, o que estén completamente abiertas, con los datos a primera vista, transparentes como el agua cristalina del mar en verano.

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También puedes renunciar al minimalismo en favor de algunos detalles decorativos preciosos. Ornamenta tu tarjeta con minúsculas conchas por los bordes. Si tienes tiempo y varios amigos que te ayuden, sería genial que lo hicierais manualmente: luciría personal y original. Otra opción es trabajar con estrellas de mar, las mejores representantes de las playas y, por ende, de las bodas ibicencas.

Pero si esto te supondría demasiado trabajo, simplemente encarga tus invitaciones con dibujos de estos objetos: tanto de conchas y estrellas de mar como palmeras, gaviotas, las olas de la playa, acantilados, arrecifes… Eso sí, siempre manteniendo el fondo blanco para que destaquen y se mantenga la pulcritud del estilo ibicenco.

Nos encanta la idea de envolver las participaciones con tela de crochet, que es muy habitual en los atuendos de las mujeres en esta clase de matrimonios. Utiliza una funda de crochet en lugar de un sobre. Otro detalle encantador es perfumar tus invitaciones con un aroma que nos transporte directamente al verano: el coco. Hazte con una colonia o un aceite diluido de coco y dale un toque único a todas ellas.

Atrévete, incluso, con nuevas plataformas: ¿qué te parecería entregar un mensaje en una botella? Esto es un poco más difícil si es una boda multitudinaria y muchos de tus familiares y amigos viven fuera. Pero si se trata de una celebración íntima y puedes entregar las invitaciones en mano, prepara tú misma unas botellas con algunas conchas y un papelito dentro con todos los datos de la unión. Nadie se quedará indiferente.

Incluye un regalito para tus seres queridos más allegados. Unas velas aromáticas suaves de vainilla o cítricas son estupendas para iluminar las meriendas de verano en el jardín. A las chicas y, sobre todo, a las más jóvenes, les hará ilusión recibir la casi obligatoria corona de flores que suele verse en estos enlaces. Y, para ellos, no olvides un boutonniere a juego.

Sobre todo si el matrimonio se va a celebrar en una playa de difícil acceso, no olvides indicar muy claramente cómo llegar hasta allí en coche. Junto con la fecha y la hora, añade alguna pista sobre el dress code por si alguien no tiene muy claro cómo hay que vestirse para una boda ibicenca.