Se acercan las Navidades y, con ellas, cientos de comilonas inevitables que hacen peligrar la integridad de nuestro estómago y el perímetro de nuestra cintura. Cierto es que unos kilos de más no son graves y un par de empachos no matan a nadie, pero esto deja de ser tan anecdótico cuando tenemos cerca una boda.

Seas la novia, el novio o cualquier familiar preocupado por llegar cual modelo de Victoria’s Secret o de Calvin Klein a un día tan especial como una boda, te interesará saber cómo disfrutar de los manjares de las fiestas sin ganar ni un gramo ni un centímetro de barriguita.

Nada de ayunar. Lo primero que debes tener en cuenta es que el ayuno está prohibido. Hay quien cree que la solución a un atracón es no comer nada más durante el resto del día para compensar. Esto es un error, pues resulta insano para la salud y engorda más de lo que adelgaza. Resulta igual de terrible pasar todo el día sin comer antes de la cena de Nochebuena o Nochevieja. Lo único que conseguirás es sentirte tan hambriento que arrasarás con todo y, por tanto, ingerirás mucho más de lo que habrías tomado si hubieses respetado el resto de horariosdesayuno

Haz varias y pequeñas comidas. En relación con lo anterior, es crucial que realices varias comidas al día, todas ellas de cantidades pequeñas. Si no tienes ganas de merendar, en lugar de suprimir la merienda, come menos en el almuerzo al día siguiente. Esta técnica mantiene el metabolismo activo, evita que nos excedamos en las comidas y también nos disuade de picar entre horas.

Compensa los tipos de alimentos. Ayunar está prohibido, pero sí puedes equilibrar la balanza de otra manera. Si sabes que esa noche vas a consumir algo muy calórico en la cena de empresa o en una reunión familiar, el resto del día sé impecable con tu alimentación y abstente de fritos, azúcares blancos, grasas saturadas o refrescos.

Opta por una alimentación más saludable. La carne es sana y sabrosa, pero introduce, especialmente en estas fechas, un alto contenido de verduras en tu dieta. Puedes consumirlas en puré, en sopas, en ensaladas, crudas o a la plancha… Una fruta como postre es tan sabrosa y más saludable que unas galletas o una chocolatina y, además, son cómodas de transportar al trabajo. Aumenta la ingesta de cereales como la quinoa y la avena, que puedes incluir de varias formas en tu desayuno. smoth

No olvides los diuréticos. Los alimentos diuréticos te ayudarán a mantener la tripa plana, sin volumen. La piña, las peras, la papaya o la naranja son frutas que evitan la retención de líquidos y que, además, puedes combinar de varias maneras o tomarlas solas. Debes beber, por supuesto, mucha agua, e infusiones que contengan diente de león, cola de caballo o laurel.

Come despacio y saborea. Cuando engullimos rápidamente un plato, no dejamos tiempo a nuestro cuerpo asimilar que nos estamos saciando y, al final, nos damos cuenta de que nos hemos excedido y no necesitábamos tanta cantidad. Comer despacio te ayudará a disfrutar con mucho más placer de todos los platos que haya en esa cena especial y, además, pararás cuando realmente no quieras más.

No dejes de lado la actividad física. Ni se tiene el tiempo ni es necesario ir al gimnasio todos los días para mantenerse tonificado y sano, pero tampoco debe uno permitirse pasar un día entero sentado en el sofá. Combina días de ejercicio moderado o potente con otros más tranquilos, pero en los que des un largo paseo (de una media hora o cuarenta minutos). Si trabajas en una oficina, levántate cada hora y da unos pasos por la sala antes de continuar con tus tareas.

No te sientas culpable, disfruta. No tiene ningún sentido sentirse culpable tras la cena de Nochebuena o Nochevieja. Esas veladas están pensadas para disfrutar de buena conversación y una gastronomía más elaborada de lo habitual con aquellos a los que más queremos. Sé responsable, siguiendo nuestros consejos, y aprovecha esa cena sin contar calorías ni arrepentirte de un solo bocado. Comer bien no es sufrir, es comer variado, y eso incluye algún capricho que seguro que te mereces.