Muchos son los besos y los abrazos que se intercambian en una boda, pero hay algo más que nunca falta en ella: los discursos. Discursos en plural, sí, porque son muchas personas las que, tradicionalmente, pronuncian unas palabras en una boda, y cada una debe hacerlo de manera diferente. ¿Quieres saber cómo?

Es habitual que el padre de la novia siempre diga algo. Su discurso suele ser bastante formal e incluye agradecimientos a los amigos y familiares por asistir y la alegría por unir a dos familias en una sola. También suele mencionar alguna anécdota de la pareja o de su hija, algo gracioso y ameno que entretenga en medio del sentimentalismo. Aunque clásicamente ha sido así, hoy en día obviamente puede ser la madre de la novia o ambos, en conjunto, los que cumplan este rol. 

Beatriz Tudanca©

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Los padres del novio también tendrán su momento, pues tienen mucho que decir. Su discurso suele ser más breve y sencillo que el de los padres de la novia y sigue la misma estructura, una mezcla de comentarios dulces con otros más jocosos para alegrar un poco el ambiente. Tras cada uno de ellos se realiza un brindis por los novios, por supuesto.

Unos discursos también muy esperados son los del padrino y alguna de las damas de honor, que suelen ser ambos los mejores amigos de la pareja. Son menos encorsetados y serios que los de los padres, pues se entiende que son personas jóvenes que pueden permitirse hacer más bromas y chistes sobre los novios. La estructura de los mismos, por tanto, es más libre, y el contenido incluye agradecimientos y anécdotas sentimentales pero también historias graciosas e, incluso, un poco bochornosas para los novios. 

Volvoreta Bodas©

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Todas las personas que vayan a hablar deben tener en cuenta unos tips de organización y preparación de un buen discurso. Primero que nada, deben escribirlo y practicarlo en casa hasta aprendérselo de memoria pero con naturalidad. Es opcional acordarlo y revisarlo con los novios o bien que sea una sorpresa.

Es muy importante que lo pronuncies en voz alta varias veces para que tú mismo vayas midiendo los tiempos. Un discurso demasiado largo puede ser aburrido, lo ideal es que no dure más de cinco minutos. También ha de ser equilibrado: ni demasiado cursi, ni demasiado triste, ni demasiado chistoso. El resultado perfecto resulta de una combinación sabia de todos estos ingredientes.

Prisma Blanco©

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También es obligatorio, sobre todo por parte de los padres y no tanto de los amigos, recordar a aquellas personas que ya no están, pero que todos llevan en sus corazones. En este punto puede ser muy bonito hacer un gesto simbólico que los represente, como encender unas velas en su nombre con una emotiva canción de fondo.

Este consejo es muy difícil de llevar a cabo, pero debes intentarlo: contén las lágrimas. Los más llorones saben que las bodas, y más aquellas en las que vas a intervenir, son tan bonitas que es inevitable que se salten unas lágrimas. Unas pocas darán veracidad y emotividad a tus palabras, pero un río de llanto quedará un tanto bochornoso. Intenta respirar hondo, beber agua y mantener la compostura.

Neima Pidal©

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Por último, ¡hazlo personalizado! Menciona a otros amigos y familiares de los novios, haz partícipes a los protagonistas, interacciona con ellos con algunas preguntas… esto mantendrá la atención de todos y lo hará mucho más bonito. Tener el privilegio de hablar en la boda de unas personas a las que quieres es una experiencia inolvidable. Disfrútala.