Cuando te invitan a una boda debes fijarte bien en la etiqueta requerida, la hora del día a la que se celebra y el lugar en el que se realizará para escoger correctamente tu ropa. Algunas mujeres se rebelan contra las estrictas normas de dress code a las que estamos sometidas y deciden ir cómodas, pero otras prefieren seguirlas y les gustan los largos vestidos y, sobre todo, los tacones. La cuestión es, ¿cómo aguantar casi medio día en tacones?

Aunque parezca una tontería o una obviedad, lo primero que debes tener en cuenta es tu talla. Puedes pensar que, si ya sabes que llevas una 37 o una 38, ¿para qué probártelos en tienda? Pues debes hacerlo y andar con ellos unos minutos antes de llevártelos. Y, si los compras online, te vale más la pena llevarte dos números y devolver uno que equivocarte.

Has de tener en mente algunos don’ts básicos en lo que se refiere a heels.  Si bien es incómodo llevar un zapato grande, además de antiestético, ir con uno pequeño es mucho peor, mucho. Sobre todo si se trata de salones (más aún acabados en punta) te harán un daño terrible en los dedos. Es más fácil poner una plantilla a unos un poquitín grandes que ensanchar unos estrechos o alargar unos cortos.

Los zapatos nuevos causan rozaduras, y más cuando son bastante sujetos al pie. Un truquito que te puede ser útil para que no se te acabe levantando la piel del talón (que es doloroso y te incapacita para andar o bailar) es que les pongas un poquito de vaselina por dentro para suavizar la zona. Si, aun así, temes que te suceda, utiliza tiritas de color carne de modo que no se vean, para que no quede feo, pero que te protejan.

Las plantillas de gel, sobre todo para la zona de delante de la planta del pie, son muy prácticas. Evitan que “bailes” dentro del calzado y atenúan el rozamiento, de modo que no sentirás esa desagradable sensación de quemazón que causan los tacones muy altos.

Hablando de alturas, existen varias, como conoces. Las categorías suelen ser estas: los de 15 centímetros son vertiginosos y arriesgados; los de 10 son los más habituales y elegantes. Los de 7 proporcionan una elevación media y más cómoda; y los de 4, de hecho, son los más saludables, pero muchas chicas prefieren reservarlos para el día a día y no para una fiesta. El mejor truco para lucir muchos centímetros sin que tu pie esté realmente sufriendo esa altura es que te hagas con tacones de plataforma: todos los centímetros que tenga esta se restarán a los del tacón, y tú irás más confortable.

También son más cómodos los tacones anchos que los stilettos. Entendemos que los finos son preciosos, pero si no te ves capaz de soportarlos, existen muchas opciones más anchas con las que estarás igualmente perfecta. Unas cuñas de alpargata son ideales para ceremonias primaverales o veraniegas. Por otra parte,  en el caso de las sandalias, trata de que vayan atadas al tobillo con una pulsera y que, en general, cuenten con una buena sujeción. La estabilidad es clave para sentirte segura.

Una vez hayas elegido los tacones, practica con ellos en casa. La mejor manera de caminar con ellos tanto por tu salud como por estética es que tengas la espalda recta y la cabeza alta. No hace falta que andes de manera tan marcial como las modelos, pero te será útil imaginar que debes seguir una línea imaginaria en el suelo con cada paso que das.

Y, por último, si eres un poco tramposa, ¡lleva un plan B! A lo largo de la noche puedes cambiarte, de vez en cuando, por unas bailarinas. Descansa unos minutos con ellas y luego vuelve a los tacones. Siéntate si te ves cansada y no te sobresfuerces. Con estos tips, podrás lucir taconazo sin morir en el intento. 

Fotos: Style Me Pretty©