El vestido de novia será una de tus posesiones más preciadas de por vida desde el momento en el que lo compres. Pero su papel más importante lo juega el día de la boda, en el que todo ha de salir bien y debes estar perfecta. Por desgracia, los percances ocurren más veces de lo que deseamos, y puedes encontrarte con una mancha inesperada que amenace con estropear las fotos y el día.

Alegría Fotografía©

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Si esto llega a sucederte, mantén la calma y sigue los consejos que te damos a continuación para acabar con suciedades indeseadas. Lo más usual es que lo que estropee la blancura de tu vestido sea una bebida, en el mejor de los casos vino blanco o refrescos semi transparentes, y en el peor de los casos vino tinto o zumo. Este tipo de fluidos son solubles en agua, así que utilízala como aliada. Prepara una solución de agua y apenas unas gotas de detergente o vinagre. Coloca una toalla bajo la tela afectada, y pasa por encima un tejido suave (también te servirá una toalla que no sea rugosa) sin frotar, para no destruir las fibras del vestido de novia, que suelen ser muy sensibles. Cuando la mancha desaparezca, enjuaga levemente con otro trapo humedecido sólo con agua y, luego, intenta secar la zona presionándola contra toallas secas, para evitar que se forme un lamparón.

Algunas marcas de vino tinto son más oscuras o llevan más tiempo en el vestido y, por ello, son más complicadas de eliminar. No desesperes: aplica sal levemente humectada sobre la mancha y deja que seque. Luego, sacude los restos de sal y verás el efecto mágico.

Carlos Aragón©

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Las ensaladas de los entrantes se aliñan con aceites, y los platos principales llevan salsas que también son grasientas. Estas son las manchas a las que verdaderamente has de temer y tratar de evitar por todos los medios. Si, a pesar de tener cuidado, tienes la mala suerte de salpicarte, te recomendamos que utilices un disolvente de lavado en seco. Asegúrate de que en tu kit de supervivencia (ya lo prepares tú o una de tus damas de honor) haya uno de estos botecitos, que podrás encontrar en las tiendas. Los polvos de talco también son eficaces eliminadores de la grasa y, además, inofensivos.

Lísola©

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En caso de que la grasa sea muy potente o se haya secado e impregnado ya, aplica, por el reverso del tejido, leves movimientos con un paño mojado en agua y unas gotas de jabón antigrasa. Luego enjuaga con otro paño e intenta secar lo que puedas, en un proceso igual al de las manchas de las bebidas.

Para evitar que el remedio sea peor que la enfermedad, habla con tu costurero o con la persona que te vendió el vestido para saber de qué materiales está hecho y con qué productos puedes y no puedes tratarlo. En cualquier caso, hay una serie de cosas que nunca debes hacer. Para empezar, nunca frotes con fuerza, más bien da toquecitos débiles a la hora de limpiar, para no dañar la tela. No utilices agua caliente para lavar ni aire caliente para secar. Ayúdate de bastoncillos de oídos para máculas de pequeño tamaño, y coloca siempre una toalla por debajo del vestido. Haz una prueba primero en una zona no visible, e intenta secar la humedad lo mejor posible para que no se formen marcas.

Ángel Santa María©

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Si no te atreves con estos métodos o la mancha es de otra naturaleza que desconoces (dudas si es tierra o polvo, por ejemplo), lleva a cabo este truco: maquilla la zona con tiza. Esto te servirá como parche para salir perfecta en las fotos, y nadie se dará cuenta. Eso sí, pase lo que pase, si te manchas, corre a tu tintorería de confianza nada más terminar la boda, antes de tu luna de miel para que te dejen tu vestido como nuevo.