La Barcelona Bridal Week 2017 nos ha dejado un dulce sabor de boca con cientos de propuestas y tendencias de vestidos de novia 2018 para todo tipo de mujeres, tanto invitadas como novias. ¿Te casas el año que viene? Pues ya es momento de que te embebas de las principales tendencias que reinarán en la moda nupcial de la primavera-verano del año que viene. En miboda.com te las traemos todas.

Escote bardot. Yolan Cris ha incluido este estilo en su colección con originalidad: mangas abullonadas, corsé y ombligo al aire debido a las dos piezas. Jesús Peiró se suma también a esta tendencia dejando los hombros al descubierto y cubriendo el resto de los brazos con encaje casi tatuado a la piel.

Boho chic. Es un aura que hemos visto especialmente en Yolan Cris, con vestidos vaporosos, con mucho encaje y semi transparencias, con algunos flecos y cortes más bien rectos. También Marylise & Rembo Styling presenta a estas novias sencillas que se atreven con cortes rectos, vestidos high low y diseños cortos.

Pedrería, brillo y flores reales. Cabotine by Gema Nicolás añade suaves toques de brillo a sus diseños con algunas flores y strass. Ángel Sánchez adiciona flores en 3D en lugares imposibles para crear efectos originales y modernos. Mientras que Morilee Madeleine se decanta por pedrería en mangas, costados y, sobre todo, en voluptuosos corsés. Jesús Peiró lleva la tendencia al extremo con una parte de arriba en un tono champán centelleante.

Faldas desmontables. Algunas de estas las hemos visto con pantalones, como es el caso de Yolan Cris. En Studio St. Patrick apenas se nota en un vestido de corte princesa, y le da más volumen. Pronovias propone vestidos muy ceñidos de encaje aderezados con una prominente falda desmontable. Demetrios es una de las casas que más modelos de este estilo ofrece y confirma que es una tendencia crucial para el año que viene.

Escotes de corazón. Han conquistado Morilee Madeleine Gardner, que juega con el contraste entre bustos ajustados en escotes de corazón y faldas voluminosas desde la cintura o desde las rodillas, repletas de volantes floreados. Los encontramos también en Studio St. Patrick, Galia Lahav y Demetrios.

Millennials al poder. Muchos vestidos parecen pensados para las millennials: son sencillos, son etéreos, algunos con pantalón, otros creados de dos piezas y no sólo de una. Los diseños de Cymbeline Forever e Inmaculada García nos inspiran la juventud propia de esta generación, así como los de Marco & María, que son grisáceos y perla, en lugar de blancos, aptos tanto para invitadas como para novias.

Cortes clásicos: de princesa y de sirena. Studio St. Patrick los tiene los dos, igual que Pronovias que, aunque siempre exaltando las curvas con impresionantes cortes de sirena, ha seguido en su línea pero también ha mostrado algunos diseños de corte de princesa per sé o con faldas desmontables. Cristina Tamborero sugiere varios modelos canónicamente de princesas.

Toreras y capas. En Rosa Clará tenemos tanto discretas toreritas con preciosos detalles que apenas llegan al final de la espalda, hasta majestuosas capas que dan volumen al conjunto, que se asemejan a las de Sophie et Voilà. Cabotine by Gema Nicolás opta por unas mangas-capa de estilo griego muy elegantes. Galia Lahav presenta capas de cuello de tortuga y mangas de murciélago, a las que suma la tendencia del brillo tanto en la propia tela translúcida como con fina joyería en la espalda.

Monos y pantalones. Quien más apostó por esta propuesta fue Raimón Bundó, con varios y elegantes monos de todos los estilos, algunos minimalistas, otros ornamentados con un cinturón de pedrería o una larga rebeca de encaje. Cymbeline Forever se atreve con una mezcla entre falda y pantalón, e Inmaculada García hace lo mismo con una falda de volantes y pantalón capri de encaje.

Volúmenes sin límite. A través de volantes y mangas abullonadas, muchas firmas han querido otorgar un toque de extravagancia a sus trajes. Así lo hace Raimon Bundó con esos volantes que cubren el torso o Isabel Zapardiez con sus mangas imposibles y unas capas gigantes, metros y metros de tela que cubren incluso la cabeza a modo de enorme capucha.