La tradición de lanzar arroz a los recién casados es tan antigua que se cree que su origen podría situarse en la Antigua Roma, época en la que la novia debía portar espigas de trigo en forma de ramo y el novio desmenuzaba pasteles, también de trigo, sobre la cabeza de esta, ambos actos para simbolizar la fertilidad. Luego, la pareja repartía las migas y algunos frutos secos a los invitados para que los tirasen sobre ellos tras la ceremonia.

©joseluisdelara

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Con el tiempo, las migas se convirtieron en arroz, incluso en pétalos de rosa, confeti u hojas secas. Hoy en día lo clásico se ha mezclado con lo nuevo hasta desembocar en la moderna costumbre de emplear arroz de colores.

En determinadas tiendas especializadas podrás encontrar este curioso invento y comprarlo a buen precio. Pero si eres una fan de las manualidades y quieres hacerlo tú mismo (ya seas el novio, la novia, o un invitado al que le gustaría tener un detalle original) lee con atención los sencillos pasos que has de seguir.

  1. Necesitarás arroz vaporizado (al tener menos almidón que el normal, absorbe mejor el color), papel pinocho o crepé del color que decidas (disponible en cualquier papelería), un colador, un recipiente para llenarlo de agua y bandejas donde depositar el resultado.
  2. Vierte agua en un cubo e introduce el papel crepé (la proporción es, más o menos, medio rollo de papel por cada medio kilo, aunque puedes variar dependiendo de la intensidad que pretendas obtener). Déjalo reposar una o dos horas hasta que desprenda el tinte, o bien, para acelerar el proceso, hierve el agua antes de sumergir el papel.
  3. Una vez el agua se haya teñido a tu gusto,  lava el arroz con agua fría hasta que elimines el almidón e introdúcelo en el cubo, del que has sacado y escurrido, con un colador, el crepé. Deja que repose tres horas, aunque el tiempo depende, de nuevo, de la profundidad que quieras lograr en el tono. Remueve de vez en cuando.
  4. Transcurrido el tiempo, escurre muy bien el arroz en el colador y lávalo con agua fría para eliminar el exceso de pintura y evitar que manche. Coloca los granos bien extendidos en tantas bandejas como necesites y deja secar los días que resulten pertinentes, moviéndolos de vez en cuando para que no se apelmacen.

Con esta fácil idea aportarás vida y alegría a la celebración, personalizarás una tradición tan bonita como esta y sorprenderás a todos los presentes. ¡Ponte unos guantes y a trabajar!

©torredereixes

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