En los años 70 no solo estaban de moda los pantalones acampanados, los peinados imposibles y los colores vivos. Surgió también el estilo ibicenco, nacido de la moda Adlib, una corriente ligada a Ibiza y cuyo lema es muy claro: «viste como quieras pero con estilo».

Adlib viene de la expresión latina Ad Libitum, que significa “a placer”. Eso explica que una celebración ibicenca se asocie con el disfrute de la naturaleza y de lo que ofrece: el mar, la arena, la hierba, los árboles, el sol tímido de la mañana y el nostálgico del ocaso. Es la naturaleza la que provee de casi todo lo necesario para una boda ibicenca, pero puedes aportar tu toque personal en la decoración, en la música y en la vestimenta. ¿Quieres saber cómo?

La moda preponderante de los años 70 influenció el tipo de vestido ibicenco, de estética hippie y cuya principal característica es su color blanco. El blanco representa la pureza y aporta sensación de paz y serenidad. En una boda ibicenca, no es solo la novia quien viste este tono, lo hacen todos los asistentes. Existe cierta etereidad, por ello, en este tipo de evento.

Para acudir, como invitada, a una ceremonia ibicenca, no hay normas definidas siempre que mantengas el estilo por encima de todo, como reza su mantra. Los trajes suelen ser de telas suaves y volátiles, y no demasiado ajustados, más bien holgados. Pueden ser tanto largos como cortos y muchos llevan volantes, mangas abombadas con los hombros al aire, tirantes finos, pedazos de encaje… El tocado es prescindible, aunque una diadema o banda, unas flores o un sombrero veraniego combinan muy bien.vestidos largos Zara / Asos / Mangovestio invitada

Mango / Asos / Zara

El vestido de la novia siempre tendrá un toque más especial, tal vez un poco de cola, una tela más suntuosa o un poco de pedrería. La corona de flores es la estrella para el peinado de la futura casada. En blanco quedará perfecta pero puede atreverse con una de flores de colores pasteles que avive ligeramente el look sin romper la idea de pulcritud del blanco. novia ibicenca

Tony Bonet / Charo Ruiz / Pol Nuñez

La decoración para una ceremonia de esta clase es minimalista. El altar es apenas un pequeño arco de algún material natural, como la madera, cubierto con cortinas blancas y aderezado con hojas verdes y flores blancas o pasteles, como el rosa. Para el camino hacia el altar, entre las sillas (que mantendrán el estilo global, de madera, decoradas con lazos blancos en sus respaldos, por ejemplo), coloca una alfombra que puede ser blanca o roja, como punto disruptivo entre tanta delicadeza. Opta por un paseo de pétalos de rosa como sustituto de la alfombra de tela para una atmósfera cien por cien romántica.boda ibicenca 2 boda ibicenca Fusion PhotographyFusion Photography Gypsy Westwood Photography

Gypsy Westwood Photography

Los centros de mesa serán también discretos, con pequeños ramos de flores pálidas. Sal de la gama cromática de los pasteles con unas margaritas, cuyo amarillo aportará alegría al banquete. Ilumina con velas aromáticas, una propuesta muy dulce tanto para la vista como para el olfato.centros de mesa

 Ana Lui Photography/ Gypsy Westwood Photography

Si tienes la suerte de conseguir celebrar tu boda ibicenca en la playa, y no simplemente recrearla en otro lugar (una finca, un jardín, una terraza), advierte a tus amigos y familiares de que el dress code incluye un biquini. No encontrarás mejor manera de culminar la fiesta con un baño purificante en el agua salada del mar.